Palacio de la Magdalena

Dentro de los grandes señoríos de la comarca se destacaba la casa de Ponte, que poseía la casa-palacio de su mismo nombre en La Magdalena, construida por Don Rodrigo de Llano Ponte a expensas de su tío Don Juan, obispo de Oviedo. Pese a que su estructura arquitectónica no tenga elementos que merezca la pena resaltar, sí tiene un valor muy importante para la historia de la comarca en la que se enclava por su vinculación a la familia Ponte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Palacio de La Magdalena

 

En su fachada principal puede verse el escudo de armas de esta familia: lienzo de azur, en el centro una espada de plata con empuñadura de oro, la punta alta enfilada en un lunel de cuatro medias lunas de gules, acompañada de cinco flores de lis de oro, colocadas dos a cada lado y una en la punta; bordura de sinople cargada de ocho aspas de oro, tres en el jefe, dos en cada flanco y otra en la punta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escudo de armas

 

La planta del edificio es cuadrada. Cada lado de la finca tiene una longitud aproximada de treinta metros de largo, que vienen a ser las medidas que tomó Jovellanos en su visita a esta casa el día 13 de julio de 1797; en sus diarios indica las siguientes longitudes: frente, 105 pies, equivalente a 29,40 metros; costado, 102 pies, equivalente a 28,56 metros. En aquellas fechas se valoró en cuarenta y cuatro mil ducados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fachada del Palacio

 

La capilla se encuentra situada en el ala izquierda de la fachada principal y estuvo dedicada a María Magdalena. Según Fermín Canellas, en el altar existía una hornacina formada por un sencillo retablo de estilo grecorromano, y en ella un grupo escultórico de madera, obra napolitana que representaba la apoteosis de la santa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capilla del Palacio

 

Como nota anecdótica, la casa fue ocupada por los franceses en 1810 y en ella pasó una jornada el mariscal Ney en su regreso de La Coruña.

 

Mariscal Ney

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mariscal Ney