Arquitectura Indiana

Fue desde mediados del siglo XIX, cuando miles de asturianos iniciaron el abandono de sus pueblos para embarcarse hacia América, con el propósito de trabajar con provecho y con la esperanza de regresar con fortuna.

La emigración asturiana hacia América puede afirmarse que se extiende en un período de cien años (1830-1930), siendo hacia el año 1859 cuando la corriente migratoria se generalizó. A lo largo de esta etapa salieron del Principado unos 300.000 asturianos.

 

Aunque las causas de este éxodo fueron variadas, las primordiales se pueden encontrar en el aspecto económico. Los asturianos se marchaban a distintas zonas de América en busca de prosperidad económica y bienestar social.

 

La emigración era, fundamentalmente, de tipo individual, es decir, no se transladaban familias enteras, sino que lo hacían miembros aislados. Esa marcha dejaba las tierras asturianas en algunos casos, despobladas, lo que hacía que escasease la mano de obra para trabajar el campo.

 

Sólo una minoría de los emigrantes conseguiría prosperar y regresar a sus pueblos de origen convertidos en benefactores, y mostrando una imagen de elevada situación social. Era esta situación la que incidía en animar a otros asturianos a seguir sus pasos. Este hecho fue criticado por muchos ilustres asturianos, entre los que destaca Jovellanos, quien dice que:

"son muy frecuentes en este país las transmigraciones a América, y aunque no lo son tanto las fortunas hechas allá vuelven de tiempo en tiempo dos o tres indianos cargados de oro a perpetuar el mal con el funesto ejemplo de su fortuna".

 

Los asturianos que regresaban con fortuna, los llamados indianos, iniciaron una serie de construcciones de todo tipo, desde mansiones y palacetes para uso y disfrute de sus familias, hasta obras sociales como escuelas, fuentes y parques, hecho que dio lugar a una arquitectura peculiar, la llamada arquitectura indiana.